El envejecimiento del parque automovilístico español, unido a la escasa intención de compra de vehículos nuevos por parte de los conductores, ha reducido las cifras de coches que se envían al CATV para ser dados de baja definitiva, repercutiendo notablemente en el sector y en las estadísticas asociadas a la recuperación de componentes usados.

El sector automovilístico de nuestro país no atraviesa uno de sus mejores momentos pues, como hemos comentado anteriormente en este mismo blog, tenemos un parque de vehículos que envejece a pasos agigantados.

Las ayudas puestas a disposición de quienes se interesan por la compra de coches nuevos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente fracasan por la complejidad burocrática de su gestión, y por el elevado tiempo que pasa desde que son solicitadas hasta que el comprador recibe el dinero -periodo que en muchos casos llega a ser superior a un año-.

Y aunque esto no es nada nuevo, las soluciones por parte del Gobierno no llegan. Son numerosos los medios de comunicación que denuncian, desde 2021 (El Comercio, por ejemplo, hacía referencia a esto en enero de ese año), que el retraso al que los compradores han de hacer frente a la hora de cobrar la subvención es uno de los motivos que está lastrando la renovación del parque móvil, pues la subvención se solicita tras haber realizado la compra y el descuento no se aplica en el momento en el que esta se formaliza.

De todo esto hablaremos un poco más adelante en este mismo artículo, donde, además, analizaremos con detalle cómo ha repercutido la situación que acabamos de describir en la cantidad de coches que se envían al desguace, cada año, por haber alcanzado el final de su vida útil y donde, por Ley, serán dados de baja definitivamente en el registro de vehículos de la Dirección General de Tráfico (DGT).

¿Cuántos vehículos se recibieron en los desguaces? El 2022 en cifras

Para este análisis, me ha basado en las cifras compartidas por AEDRA (Asociación Española del Desguace y Reciclaje del Automóvil) en una de sus últimas noticias, en donde comparten las estadísticas que anualmente SIGRAUTO (Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso) recoge en este sentido y que, aunque todavía no están oficialmente publicadas en su web, me han parecido verdaderamente alarmantes.

En 2022 la cantidad de automóviles que fueron depositados en los Centros Autorizados de Tratamiento de Vehículos (CATV) fue un 12´38% menor que la cifra total de vehículos gestionados en 2021 y, si la comparamos con 2020, la caída llega hasta el 21´7%, siendo la tercera suma más baja de los últimos 20 años.

Por otro lado, si nos fijamos en la antigüedad media de los 637.210 turismos y comerciales ligeros (N1) que se dieron de baja definitiva en los desguaces durante el año pasado, la cual fue de 20´52 años, es inevitable coincidir con las palabras de Manuel Kindelan – director general de SIGRAUTO – quien afirma que son la incertidumbre y la crisis económica, los principales motivos que provocan que los propietarios de vehículos alarguen su vida útil al máximo.

Las cifras publicadas en el Portal Estadístico de la DGT, aunque distan ligeramente de las recogidas por las Asociaciones anteriormente mencionadas, tampoco son nada alentadoras, pues según los registros de este organismo, en 2022 se dieron de baja voluntaria en España un total de 586.979 vehículos (entre turismos, furgonetas y camiones ligeros con MMA inferior a 3.500 Kg).

Si nos fijamos en el número total de este mismo tipo de vehículos que se dieron de baja -definitiva, por exportación o temporal– la cifra sube hasta las 741.744 unidades, reduciéndose hasta las 640.254 en el caso de turismos, cantidad que se asemeja más a las estadísticas recogidas por SIGRAUTO.

Otro dato interesante que podemos extraer de las cifras publicadas por la Dirección General de Tráfico es que, como ya hemos comentado en numerosas ocasiones, la estacionalidad con la que se producen las bajas definitivas en el Registro de Vehículos, siendo el mes de diciembre el preferido por los conductores a la hora de enviar su vehículo al desguace.

En este sentido, y centrándonos únicamente en las estadísticas de 2022, el incremento de vehículos que se dieron de baja voluntaria entre enero y noviembre, comparado con el último mes del año, es de:

  • En turismos: Durante los once primeros meses, se dieron de baja una media de 40.537 coches al mes, cifra que se eleva hasta las 64.772 unidades en diciembre y que representa un 14´52% del total.
  • En furgonetas: Entre enero y noviembre, la media de vehículos dados de baja mensualmente fue de 2.577 unidades, mientras que en diciembre la cifra se eleva hasta las 5.113 furgonetas, lo cual es un 15´28% del total anual.
  • En camiones ligeros con MMA inferior a 3.500 Kg: Mientras que la media de los primeros once meses del año fue de unas 3.304 unidades, en diciembre se dieron de baja un total de 6.492 vehículos de este tipo, suponiendo un 15´15% del total.

Con las estadísticas extraídas hasta el momento desde el portal de la DGT, pueden observarse cantidad de datos interesantes relacionados con el tipo de combustible o la antigüedad de los vehículos que se dan de baja en el registro, pero ¡Vayamos poco a poco!

Vehículos dados de baja según tipo de combustible

Los vehículos diésel son los que más se dan de baja

Los turismos, furgonetas o camiones de hasta 3.500 Kg de MMA con motores diésel, son los que más se dieron de baja en la DGT durante 2022, despuntando por encima de otros tipos como la gasolina, los eléctricos o aquellos que emplean sistemas a gas (GNP, GNC o GLP).

Como puede observase en la gráfica de arriba, los vehículos diésel están muy por encima de otros en cuanto al tipo de carburante empleado por las unidades que causaron baja en el registro, pues las restricciones de movilidad afectan a los vehículos más contaminantes.

En la actualidad, según esta publicación de RACE, las prohibiciones asociadas a aquellos vehículos que emplean motores de combustión están afectando claramente a quienes poseen un coche de este tipo, siendo estas las principales razones que frenan el camino de la descarbonización del parque automovilístico:

  • Situación de crisis: La situación económica de nuestro país no es favorable para la compra de vehículos eléctricos, lo que ha provocado un aumento en la demanda de automóviles usados y un encarecimiento en el precio de estos.
  • Infraestructura de recarga pobre: La infraestructura para la recarga de los vehículos eléctricos también necesita ser mejorada, tanto en la cantidad de puntos públicos como privados.
  • Falta de conocimientos por parte de los conductores: Los conductores necesitan más información sobre cómo recargar los vehículos eléctricos, pues actualmente existen diferentes tipos de conectores y procesos de recarga.
  • Coste de los vehículos eléctricos: Los vehículos de este tipo son bastante más costosos que los de gasolina o diésel, lo que dificulta su accesibilidad para un gran número de personas.
  • Subvenciones insuficientes e ineficientes: Se requieren mayores incentivos para la compra de vehículos eléctricos, pues el alto coste de estos incluye la instalación de un punto de recarga en el hogar y, aunque el Plan MOVES III sigue vigente, su éxito hasta el momento ha sido bastante limitado.

El presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, cree que España no será capaz de cumplir con la directiva para 2035 y probablemente sea necesaria una moratoria. Además, la ha calificado como «disparate» debido a que en España se tendrían que sustituir aproximadamente 27 millones de vehículos de combustión tradicional hasta 2050, lo que significaría cambiar un millón de estos por año, algo previsiblemente difícil si tenemos en cuenta que en la actualidad se están vendiendo alrededor de 30.000 eléctricos anualmente.

Los coches que se dan de baja son cada vez más viejos

Los coches que se envían al CATV son cada vez más viejos

Como he mencionado en el apartado anterior, desde SIGRAUTO ya confirman que la edad media con la que llegan los automóviles a los desguaces supera los 20 años, lo cual repercute en el sector en muchos sentidos, pues del buen estado de los vehículos tratados depende, en parte, la calidad de los componentes que se recuperan para poder ser comercializados como recambios de segunda mano.

La cuestión a la que hago referencia en el párrafo anterior es un problema del que ya os habló mi compañera Inma Alabajos en este mismo blog. Sin embargo, creo que es importante recordar que la situación está principalmente influenciada por:

  • La necesidad de ahorro por parte de los conductores, quienes buscan opciones económicas que reduzcan los costes de reparación de sus vehículos.
  • La imposibilidad de encontrar ciertas piezas de recambio nuevas para coches de elevada antigüedad.
  • Los retrasos en la entrega de vehículos nuevos, que postergan la entrega de automóviles que podrían ser desguazados en los Centros Autorizados de Tratamiento (CATV).
  • La falta de interés en la compra de automóviles nuevos, que inevitablemente provoca el estiramiento de la vida útil de aquellos que ya se encuentran en circulación.

Por tanto, y de acuerdo con la afirmación de Inma en el Blog de RO-DES Recambios, donde habla sobre los recambios de desguace más buscados en la actualidad, la particular crisis de suministros por la que atraviesa nuestro sector, a día de hoy, puede resumirse en una sola frase: Sube la antigüedad del parque automovilístico, provocando la falta stock en los desguaces.

Pero ¿Afecta únicamente la crisis de suministros a la venta de recambios usados? ¿O también está repercutiendo en otro tipo de actividades económicas? ¿Qué pasa con las piezas nuevas? ¡Lo vemos enseguida!

Los talleres mecánicos denuncian la falta de suministros

Otro de los sectores relacionados con la automoción, al que también está afectando la crisis de suministros, derivada de la falta de recambios para vehículos, tanto nuevos como de segunda mano o procedentes de desguace, son los talleres de mecánica y reparación de vehículos.

De hecho, durante la semana pasada ya se observaron diversas publicaciones, como esta de Cope, donde los establecimientos gallegos empiezan a hacerse eco del problema y estoy segura de que, las denuncias públicas de talleres ubicados en otras Comunidades Autónomas no tardarán en llegar. Pero ¿Por qué la falta de suministros está entorpeciendo la actividad de este tipo de negocios? Las razones, aunque para muchos son más que evidentes, están relacionadas con:

  • Escasez de componentes y piezas de repuesto: La falta de suministro de recambios y piezas específicas retrasa inevitablemente la reparación de los vehículos, pues los talleres no pueden obtener los materiales necesarios para realizar su trabajo.
  • Demoras en la entrega de los recambios: Las largas demoras en la entrega de piezas provocan que los talleres tengan que posponer las reparaciones, aumentando la congestión y espera a la que han de someterse los clientes, que son la otra cara de la moneda a la que también afecta esta situación.
  • Aumento de los precios: El aumento de los precios de los componentes, influenciado por la escasez de estos, puede hacer que los talleres tengan que cobrar más a sus clientes, pudiendo llegar a disuadir a algunos de ellos de realizar reparaciones oportunas.
  • Incertidumbre en la planificación: La incertidumbre en la disponibilidad de suministros puede hacer que sea difícil para los talleres planificar sus reparaciones con anticipación, lo que aumenta la ineficiencia y, por ende, la disminución de la productividad.

Como es evidente, estos factores contribuyen a la disrupción en la actividad de los talleres, lo que puede afectar negativamente a la satisfacción del cliente y, por supuesto, a la rentabilidad del negocio.

Volviendo al artículo publicado por Cope y enlazado antes, encontramos declaraciones realmente preocupantes, como la de Mateo -propietario del taller Ansucar Motor– el cual afirma que un cliente suyo, que es taxista (por lo que su vehículo es una herramienta imprescindible para el desempeño de su actividad laboral) “lleva tres meses esperando para pasar la ITV porque necesita una pieza que no ha llegado.

Por otro lado, aunque que las marcas solo están obligadas a producir piezas nuevas para un determinado modelo durante los siguientes diez años a la salida de fábrica de este, el problema no solo afecta a vehículos antiguos, sino que la falta de suministros asociada a la producción de nuevos componentes también lo extiende a vehículos con menor antigüedad.

Lo citado en el párrafo anterior repercute directamente en la demanda de piezas de segunda mano, que sigue aumentando pero la cual, en muchas ocasiones, no es posible satisfacer debido todo lo que he comentado en el punto anterior: La elevada antigüedad con la que los coches ingresan a las instalaciones de tratamiento y el bajo aprovechamiento de sus piezas. Esto me recuerda un poco al “pez que se muerde la cola”.

 

Sin lugar a dudas, estamos ante un panorama bastante complejo que engloba al conjunto del sector automovilístico ¿Te ha afectado de algún modo la “crisis” de la que te hablo en este artículo? ¿Crees que las soluciones llegarán pronto? ¿Cuál es tu perspectiva sobre el tema? Dejadme vuestra opinión en comentarios ¡Os leo!

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