Dejar el coche sin utilizar puede generar graves consecuencias a la hora de retomar la conducción.  En un principio, si se deja inmovilizado durante un período de tiempo de entre uno o dos meses, no debería ocasionar ningún problema y/o avería.

El problema viene cuando dejamos pasar más de un año sin conducir el vehículo, aumentando el riesgo de sufrir averías en este. Así, conociendo los elementos que se averían con más frecuencia, podrás revisarlos periódicamente para que, a la hora de retomar la conducción, no haya ningún inconveniente.

averías por no usar el coche

Aquí va un listado de algunos de los elementos del vehículo que más sufren por la falta de uso.

El motor

Podemos pensar que el motor no se desgasta, pero la realidad es que los propulsores tienen que funcionar periódicamente para que no se dañen. La mayoría de nosotros, cometemos habitualmente algunos errores que pueden provocar averías en el motor, por lo que conviene conocerlos con anterioridad para poder evitarlos.

El motor necesita funcionar al menos una vez al mes; de no ser así puede producirse oxidación, pegado de los pistones, posibles fugas y pérdida de estanqueidad y propiedades del motor.

Por ello, se ha de realizar una serie de comprobaciones previas antes de encender de nuevo el motor:

  • Engrasar las bujías o calentadores.
  • Girar a mano la mecánica y limpiarla por dentro.
  • Despegar los segmentos.
  • Dejar secar y echar un poco de aceite para motores en los cilindros.

Los neumáticos

El peso del vehículo parado puede deformar los neumáticos, lo que puede provocar vibraciones y ruidos en la dirección cuando se vuelve a circular tras un periodo de inactividad.

Si tienes la certeza de que el vehículo va a estar parado durante una larga temporada, lo ideal es dejarlo apoyado en las borriqueras para que los neumáticos no se deformen. En caso de no poder hacerlo, la mejor opción es hinchar los neumáticos con 1,5 bar más de presión que la indicada por el fabricante.

Los frenos

Para que los frenos del vehículo estén en buen estado, se han de tener en cuenta una serie de consejos. El líquido de frenos se ha de cambiar cada dos años, se haya utilizado o no el vehículo. Este líquido está compuesto por un éter que es hidrófilo; este absorbe el agua de la atmósfera y se va “hidratando” poco a poco. La presencia de agua en el sistema de frenado puede provocar:

  • “Fadding”  en el líquido de frenos: Reduce la temperatura a la que el líquido de frenos empieza a hervir, provocando burbujas que se comprimen y alargan el recorrido del pedal, llegando incluso a dejar de frenar.
  • Oxidación de los elementos del sistema de frenado: Los grupos hidráulicos de los sistemas ABS, cuya sustitución tiene un coste elevado.

Circuito de refrigeración

En la mayoría de los propulsores presentes en el sistema de refrigeración (los cuales son refrigerados por agua), los períodos de inactividad pueden provocar averías muy graves. Las consecuencias que pueden surgir son: Un desgaste mayor en los manguitos de anticongelante por resecarse, el agarrotamiento de la bomba de agua por el óxido, el termostato puede pegarse por falta de uso, y el radiador, obstruirse.

Para evitar las posibles averías, se recomienda el “flushing”; un lavado purgado e interno del circuito y el cambio de la bomba de agua y termostato. No obstante, también os recomendamos revisar nuestro donde explicamos detalladamente cómo realizar el mantenimiento del sistema de refrigeración para evitar averías.

Aire acondicionado

Es un componente singularmente crítico. Mucha gente tan solo lo utiliza dos o tres veces en verano, cometiendo un grave error. El aire acondicionado se ha de utilizar al menos una vez al mes, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos, para conseguir un buen funcionamiento, lubricación y buen estado en todo el sistema, ya que de no ser así, se puede dañar. Revisa nuestro artículo sobre el mantenimiento del sistema de aire acondicionado, donde explicamos cómo identificar posibles averías en el sistema o, si lo prefieres, dale al Play para ver el tutorial que tenemos en nuestro canal de YouTube.

 

 

 

Bombas de agua del limpiaparabrisas y los lavafaros

Si se acciona el limpiaparabrisas y este no funciona, y el depósito si que tiene líquido, el motor que acciona la bomba podría estar fallando por el óxido.

  • Limpiaparabrisas: Se ha de forzar su utilización cuando lleva mucho tiempo parado para que el sistema siga funcionando correctamente. De lo contrario se formaría óxido y se obstruiría la bomba de agua.
  • Lavafaros: Si no se utiliza este sistema presente en determinados vehículos, se pueden fundir los fusibles y el motor que acciona su funcionamiento podría estar necesitando una fuerza eléctrica para encenderse.

Dirección

Ahora, la mayoría de los sistemas de asistencia a la dirección son eléctricos, pero, hasta hace algunos años, eran hidráulicos. El primer paso para evitar las averías en el sistema de dirección es saber en que consiste.

La cremallera de dirección o bomba de aceite han de estar continuamente lubricadas. Si el aceite no circula correctamente, no lubricará y provocará averías.

Elevalunas eléctricos

Una gran parte de las averías en los sistemas eléctricos de los elevalunas surgen por falta de uso, o por un uso excesivo. Es conveniente utilizarlo de manera frecuente y responsable para evitar el óxido que puede aparecer ocasionalmente en el interior de las puertas debido a su exposición a los agentes meteorológicos.

Fugas de aceite

Las juntas, retenes, gomas, etc; son elementos que garantizan la estanqueidad del motor y que tienen que estar en contacto con el aceite para “hidratarse”. Cuando un propulsor no se usa durante mucho tiempo, las gomas se encogen, resecan y agrietan y empiezan a surgir problemas de fugas.

De entre los dos tipos de fugas que hay (Exteriores e interiores), las más graves son las interiores, debido al desgaste de los retenes de las guías de válvulas. Si al arrancar el motor y pisar el pedal observamos un humo azul salir por el tubo de escape… cuidado.

Caja de cambios y diferenciales

La caja de cambios y diferenciales necesitan una lubricación constante para su correcto funcionamiento y mantener su estanqueidad. Al estar un largo tiempo inactivos, puede provocar la oxidación de los piñones, sincronizadores y horquillas… junto a la pérdida de estanqueidad de los retenes y juntas.

Se han de tener en cuenta también las posibles averías que pueden aparecer en la caja de cambios, para prevenir el riesgo.

Distribución y “taqueteo”

Los motores actuales accionan la válvula montando taqués hidráulicos, evitando desgastes y obteniendo un mejor funcionamiento. Estos trabajan con aceite, por lo que si no se usa con constancia pierden su eficacia.

Si al encender el motor escuchamos “taca-taca-taca” en la parte alta del motor, debemos esperar cinco minutos; si tras transcurrir el tiempo el ruido continúa, alguno de los taques seguramente haya dejado de funcionar.

 

Por último, os dejamos también el tutorial que tenemos en nuestro canal de YouTube donde os mostramos una serie de consejos útiles a aquellos que estéis pensando en dejar el coche parado durante una temporada.

 

 

 

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