En numerosas ocasiones hemos compartido con vosotros qué ocurre en las instalaciones de los Centros Autorizados de Tratamiento (CATVs) una vez que llega un vehículo fuera de uso (VFU). Tal como os mostramos en nuestro artículo “Las 3 erres del desguace”, el procedimiento más importante de los realizados en el desguace es sin duda la descontaminación de los distintos componentes y residuos que forman parte de nuestro vehículo.

Hace algunos días, ya indicamos que las baterías de plomo forman parte de los residuos más tóxicos que se encuentran en un automóvil junto con los restos de combustible, y nuestra labor es asegurarnos de que el proceso de extracción y descontaminación de estos residuos tóxicos es el adecuado debido a la gravedad del impacto que pueden tener en nuestra salud tanto como en el propio medio ambiente:

  • Los combustibles pueden tener efectos cancerígenos, la inhalación de los vapores es peligroso ya que producen somnolencia y vértigos y si llegan a ingerirse las consecuencias son aún peores produciendo graves irritaciones en nuestro organismo.
  • Además, son altamente inflamables y nocivos para nuestro planeta, no se debe permitir que acaben en los desagües y acaben contaminando las aguas o se filtren en la tierra.

¿Cómo funciona el proceso de tratamiento de los combustibles?

Tratamiento de los combustibles

Es habitual que cuando un vehículo que ha llegado al final de su vida útil acaba en nuestras instalaciones no tenga el depósito de combustible totalmente vacío.

Entre los carburantes líquidos que forman parte del funcionamiento de los motores de combustión interna del automóvil, la gasolina y el gasóleo son los más populares así que es necesario establecer una serie de medidas destacables que se llevarán a cabo con ellos. Forma parte del proceso de reciclaje propio del mundo del desguace.

El primer paso consiste en identificar el tipo de combustible que incorpora el VFU en cuestión y después se procederá a la elevación del vehículo para poder extraer los restos del mismo que todavía se encuentren en él.

Actualmente existen dos sistemas básicos para la extracción del combustible de un vehículo:

  • Drenado: Se perfora de forma segura el depósito de almacenaje de combustible para que éste caiga en los recipientes habilitados para este fin por medio de una unidad móvil de recuperación de fluidos que va unido a un bidón que está enganchado bajo el vehículo donde el combustible será depositado.
  • Aspiración: Por medio de sistemas neumáticos se absorben los restos de combustible y se almacenan en envases similares a los mencionados en el proceso anterior.

En ambos sistemas se han de seguir de forma tajante las medidas de seguridad que eviten los riesgos de contaminación y se habilitan bandejas antigoteo para prevenir que el líquido se derrame. Por supuesto, el combustible se mantendrá durante todo el proceso alejado de fuentes de calor o atmósferas inflamables.

Medio ambiente

El último paso es analizar el estado en que se encuentra el combustible para determinar si podrá o no ser reutilizado. Generalmente, los combustibles extraídos se usarán, siempre que sean aptos, en procesos de valorización energética así como en la fabricación de disolventes para limpieza, aunque en ocasiones el combustible diésel también podrá ser empleado para el funcionamiento de la maquinaria propia del Centro Autorizado de Tratamiento, como son carretillas elevadoras o grúas.

En el caso contrario,  se etiquetará y almacenará el combustible en recipientes homologados, de forma adecuada y a la espera de que el gestor de residuos correspondiente se haga cargo de su correcto tratamiento.

 

¿Alguna vez has enviado un coche a desguace? ¿Seguía teniendo carburante en su interior? ¿Sabías lo que sucedía con los combustibles en el desguace? Déjanos tus comentarios

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