El motor genera energía mecánica a partir de un proceso de combustión interna de carburante y oxígeno. Pero ¿Qué es exactamente la compresión del motor?

El proceso de combustión del motor se realiza en el interior de unas cámaras, llamadas también cilindros. Es en los cilindros donde se desarrolla un ciclo de 2 o 4 tiempos, dependiendo en todo caso del tipo de motor que lleve instalado el vehículo y sus características.

Una pérdida en la compresión del vehículo se debe a la falta de retención neumática necesaria entre las partes de un motor de tipo volumétrico. A continuación, os mostramos todo lo relacionado con la compresión del motor ¿Qué es la relación de compresión? ¿Cómo detectar fallos? ¿Cómo medir la compresión?

compresión del motor

Compresión del motor

La compresión del motor de un vehículo se refiere al momento en el que el aire y el gas se mezclan en los cilindros de un motor, proceso necesario para el correcto funcionamiento del vehículo.

En este punto se incorpora la relación de compresión, que influye de forma directa en el rendimiento del motor. Esta se puede interpretar de dos formas distintas:

  • Como la diferencia de volumen existente entre aire/combustible cuando se comprime o detona en el interior del vehículo.
  • Como la diferencia de volumen que hay entre dos posiciones extremas del pistón dentro del cilindro:
    • PMI o punto muerto inferior.
    • PMS o punto muerto superior.

La relación de compresión se mide de forma numérica, indicando las veces que la mezcla se ha expandido después de haberse quemado. De esta forma, una relación de 12:1 reflejará las 12 veces que la mezcla ha expandido su volumen tras arder. La fórmula para calcular la relación de compresión se calcula a través de los siguientes factores:

  • Diámetro inferior del cilindro (d)
  • Carrera del pistón (s, distancia que recorre entre PMS y PMI)
  • Volumen mínimo de la cámara de combustión (Vc).

Octanaje

El octanaje se interpreta como la presión que debe aplicarse a un combustible antes de la autodetonación. Cuanto mayor sea, mayor será la presión que pueda soportar el combustible sin detonar, con lo cual el motor podría optimizarse con una mayor relación de compresión.

En motores diésel la cosa cambia; pues son más eficientes que los de gasolina, presentando una compresión de entre 15:1 y 17:1, pudiendo superar la 20:1. En este caso no se ha de tener en cuenta el octanaje, sino el cetanaje.

El cetanaje determina el tiempo que tarda en detonar el gasoil tras someterse a la compresión. Actualmente, este oscila entre 50/51. Por último, se ha de tener en cuenta que, cuanto mayor sea el cetanaje, más rápida será la denotación y menor la ralentización.

Problemas en la compresión

Una caída en la compresión suele producirte por un daño en el sellado del cilindro o debido a alguna fuga o defecto. Los más comunes son:

  • Bujía: Produce fugas en caso de estar en mala posición o con la rosca en mal estado.
  • Aceite: Si es de mala calidad, la compresión será baja; pues presenta una especificación incorrecta para el tipo de motor vestido.
  • Culata: Se producirá fugas y una caída en la compresión si la junta está dañada o mal instalada. El bloque de motor se encuentra ante la misma situación.
  • Anillos del pistón y/o cilindros: Cuya principal función es garantizar el sellado. El problema viene cuando están desgastados o flojos, provocando holguras y fugas.
  • Sincronización: Cuando el motor no tiene una sincronización adecuada, las válvulas no ejercen su función correctamente. En caso de que alguna de estas se dañe se producirían escapes y caída de compresión.
  • Filtro de aceite o catalizador: La obstrucción de estos elementos derivaría en una mala compresión.

Para saber si hay un problema en la compresión de nuestro coche, tan solo hay que fijarse en los siguientes problemas:

  • La pérdida de potencia
  • El humo presente en el escape.
  • Un aumento en consumo de combustible: Esto se debe a que se fuerza el motor.
  • Ralentí inestable debido al mal funcionamiento del motor.
  • Consumo de agua o refrigerante.
  • Alta cantidad de emisiones contaminantes.
  • Problemas en el arranque o apagado del motor

Causas de baja compresión en el motor

Una pérdida en la compresión produciría una alta reducción de la presión máxima alcanzada durante la combustión, generando un alto descenso en la potencia y la mayoría de las causas del punto anterior.

De entre las razones por las que puede existir una baja compresión en el motor del coche, podemos encontrar las siguientes:

  1. Agujeros en el pistón: Si el motor se sobrecalienta, los puntos calientes llegarán al pistón, provocando agujeros en este elemento y la filtración de gases a través de los orificios.
  2. Desgaste en la correa de distribución: Con este elemento dañado o desgastado, el árbol de levas podría dejar de girar, por lo que no se podría abrir de forma correcta la válvula de escape. Esto provocaría la no expulsión de gases.
  3. Defecto en los anillos de pistón: El sobrecalentamiento puede provocar que los anillos se frenen o dañen, provocando a su vez la imposibilidad de sellado en el cilindro.
  4. Fallo en la junta de la cabeza: Ubicada entre la parte superior del motor donde se conecta la culata. Si la junta de la culata se daña o rompe generaría un orificio por el que se filtrarían los gases. Esto afectaría tanto a la compresión como al rendimiento.
  5. Válvulas con fugas: Cada cilindro viste en su parte superior una válvula de escape y de admisión. Si este elemento se sobrecalienta, podría generar una pérdida prematura de gas.

Cómo medir la compresión

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Consigue un manómetro

Lo primero que tenemos que hacer es conseguir un manómetro. Puedes adquirirlo en tiendas donde de venden accesorios de auto o en algunas ventas de repuestos. No compres una marca en específico, solo comprueba que el manómetro esté en buen estado (que muestre todos los valores sin problema).

 

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Pasos para seguir

Procede a encender el motor del coche y déjalo calentar durante unos minutos (hasta que llegue a una temperatura habitual). Prueba a dar una vuelta con el coche, de esta forma se calentará lo suficiente para hacer la medición.

 

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Apaga el motor y desconecta los cables

Tras pegar una vuelta, apaga el motor y desconecta los cables de cada una de las bujías, ten en cuenta el orden de los cables (si colocamos un cable mal, el funcionamiento del motor no será el mismo).

 

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Conecta el manómetro con la culata

Con un saca bujías, conecta la punta del manómetro en la culata donde se inserta la bujía. Comprueba que la boquilla del manómetro tape por completo el orificio de la bujía. Enciende el motor y acelera durante unos segundos. De esta forma podremos medir de manera más efectiva la compresión. Apaga el motor y sigue los pasos con cada una de las bujías.

 

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Comprueba que todos marcan lo mismo

Cada una de las bujías tienen que contar con la misma presión, debido de ser esta la indicada por el fabricante. Por lo general, en motores gasolina, solo puede haber una diferencia de 1.5 Bar. En una relación de valores 14:1 se suma 14+1 y el resultado será de 15. Este debe ser el valor indicado por el manómetro.

Te recomendamos acudir a un mecánico en caso de no saber hacerlo tu mismo.  También pudiera darse el caso de alguna fuga de la compresión, lo cual no marcaría de manera definitiva que la vida de nuestro motor está llegando a su final. En cualquiera de los casos, serán los especialistas quienes se encarguen de determinar ese punto.

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1 comentario

  1. Angel Recines Panez Responder

    Excelente artículo!…

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