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Los vehículos con sistemas GLP y GNC  se van abriendo paso al ser una alternativa bastante más económica y ecológica que el petróleo.

 

El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente una directiva para la construcción de infraestructuras y estrategias de desarrollo de combustibles alternativos, incluyendo el autogás o gas licuado del petróleo (GLP) y el gas natural comprimido (GNC), pero ¿en qué consisten cada uno de ellos?

El autogás tiene un origen muy ecológico ya que se obtiene al aprovechar el excedente de gases propano y butano que resultan al extraer y refinar el petróleo cuando se destilan la gasolina y el gasóleo. No sólo no contiene plomo, ni azufre, como los carburantes tradicionales, sino que además genera un 15% menos de dióxido de carbono (CO2) y un 68% menos de óxido de nitrógeno (NOx) en los gases de escape. Otra de las consecuencias directas de esta faceta tan verde del GLP es que produce un 99% menos de partículas de carbono, protegiendo así nuestro motor de esas acumulaciones de carbonilla que tantas averías generan.

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Respecto al GNC, podemos decir que es en un 90% metano, gas natural como el de uso doméstico, pero comprimido para adaptarlo a nuestros vehículos. Las emisiones de NOx descienden al 85% y las de CO2 hasta un 20% con este tipo de combustible, que, al igual que el anterior, no contiene trazas de metales pesados ni azufres en sus gases de escape. Otra de las ventajas añadidas es el generar un 50% menos de contaminación acústica.

En cualquiera de las dos opciones, contar con un sistema de gas duplica la vida útil del motor porque no genera tanto desgaste de los cilindros y deposita menos residuos en el sistema, si bien por otro lado, dificulta la lubricación y puede deteriorar las válvulas a mayor velocidad, cosa que podemos solucionar gracias a la mecánica preventiva realizando un buen mantenimiento.

Sobre el consumo, un motor que funciona con GLP tiene un consumo de un 20% más que uno gasolina puesto que tiene un mayor poder calorífico, frente al GNC que gasta la mitad de volumen de gas que los combustibles líquidos, con las mismas calorías que la gasolina. Esto a priori hace que el GNC resulte más tentador, ¿por qué es más popular el GLP entonces?

Pues muy sencillo, según la Asociación Española de Operadores de Gases Licuados del Petróleo (AOGLP), en España ya pasan de los 30.000 los vehículos propulsados a autogás porque hay 400 puntos de recarga activos, donde por cierto, el litro está a 0,75€ actualmente, de modo que, pese a  consumir un litro más cada 100 kilómetros que un gasolina, sigue saliendo rentable. ¿Por qué no ocurre lo mismo con los automóviles a gas natural? Porque no es fácil encontrar donde vendan el combustible. Son 800.000 € lo que supone la instalación de un surtidor GNC por gasolinera, así que muchos se lo continúan pensando. Por suerte, la Asociación Española de Gas Natural para la Movilidad (GASNAM) está investigando el modo de repostar desde casa con compresores de gas conectados a la red, aunque el precio hoy por hoy rondaría los 500€.

Otro de los inconvenientes que encuentra el gas natural comprimido es la necesidad de una presión de almacenamiento mucho mayor, lo que lo hace más peligroso en caso de explosión y requiere tanques más pesados y caros que el autogás.

Las ventajas económicas y medioambientales de los combustibles alternativos los han hecho muy populares en las grandes flotas de vehículos pesados, (camiones, buses urbanos…) y poco a poco se van abriendo paso al mercado del automóvil particular.

Entre las principales diferencias de estos combustibles destaca el hecho de que el GNC, como es de suponer, se encuentra en estado gaseoso mientras que el autogás se vuelve líquido en el depósito por la presurización. Adaptar nuestros coches gasolina a estos sistemas puede salir por entre 1.200 y 2.500 euros, poniendo el vehículo en manos de un buen instalador, con materiales homologados. Es importante tener en cuenta que una chapuza aquí, puede ser más que peligroso.  Y lo mejor es que serán bi-fuel y podremos tirar de un depósito si el otro se nos acaba.

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De todos modos, son muchos los fabricantes que se han sumado a la moda del combustible alternativo evitándonos así complicaciones. En Europa, la mayoría de las conversiones de fábrica han optado por el GLP, mientras que el GNC se ha hecho muy popular en Latinoamérica, y se prevé que venga pegando fuerte al precio (y escasez) al que está el petróleo frente a las grandes reservas de gas natural que hay en todo el mundo.

Hasta los vehículos eléctricos están planteando la combinación de su sistema alimentado con gas natural ya que un reciente estudio de la Oak Ridge National Laboratory (ORNL) ha demostrado que la electricidad generada a partir de este gas resulta más eficiente y económica.

 

Esperamos que este artículo sobre el GLP y GNC haya resultado de utilidad. Para saber a ciencia cierta qué nos prevé realmente el futuro del automóvil, habrá que esperar, mientras tanto, puedes navegar por nuestra sección de mecánica.

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