Hoy celebramos un día muy especial, el Día Mundial del Ahorro, que como cada 31 de Octubre, nos conciencia sobre la importancia de esta cuestión a nivel personal planificando y construyendo un patrimonio que además incentive unos hábitos de consumo razonables permitiéndonos gestionar de manera eficiente nuestros bienes y recursos.

La idea nació en el Congreso Internacional del Ahorro que finalizó en este día en el año 1924 y desde entonces se promueve esta efeméride con la idea de enseñarnos a no malgastar y aprender a luchar contra el excesivo consumismo que nos dicta la sociedad actual.

Día Mundial del Ahorro

Hay unas sencillas pautas que podemos elegir cada día para fomentar estas actitudes haciendo nuestra vida más llevadera, saludable y protegiendo además el medio ambiente:

Ahorro económico

Crear un presupuesto y aprender a ceñirnos a él es básico en una situación de crisis como la que estamos viviendo. Si vivimos en familia o en pareja, poner unos objetivos comunes nos puede ayudar a evitar flaquear en nuestras decisiones. Además, las responsabilidades compartidas siempre se hacen más llevaderas.

Una vez alcanzado este paso, lo ideal es ser capaces de guardar cada mes el 10% de nuestros ingresos y antes de darnos cuenta habremos conseguido almacenar nuestro propio fondo de emergencias.

Un pequeño truco para luchar contra el consumismo innecesario es esperar 48 horas antes de dejarnos llevar por la tentación de darnos un capricho. Si dos días después el artículo en el que íbamos a invertir nos sigue resultando atractivo, es hora de pensar realmente en adquirirlo. Pero no nos habremos dejado llevar por la estrategia comercial del momento o el bombardeo publicitario al que somos sometidos.

Ahorro energético

Mejorar nuestros hábitos de consumo energético no sólo beneficia nuestra economía sino la duración de nuestros recursos. Pequeñas costumbres como cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes o apagar las luces cada vez que salimos de una habitación son un buen comienzo.

Después hay que tratar de ir más allá: aprovechando mejor las horas de sol, evitando dejar electrodomésticos conectados, optando por productos envasados en materiales reciclables y/o reciclados,  o desplazándonos a pie en trayectos cortos. Una vez que conseguimos incorporar estos gestos a nuestro día a día, se vuelven cada vez más sencillos de cumplir.

 

Todas estas pautas puedes tenerlas presentes gracias a la sencilla regla de las 4 erres de la movilidad sostenible: Reducir, reciclar, reutilizar y rechazar son buenas claves que pueden fomentar el ahorro en nuestra vida cotidiana y pueden ser aplicadas a cualquier aspecto y en cualquier situación.

Si hablamos del ahorro en nuestro vehículo, no debemos perder de vista la necesidad de promover el uso de transporte público frente al individual. Además de renovar nuestro automóvil si éste es demasiado viejo y contaminante por otro más eficiente si fuera necesario, acogiéndote a las ayudas gubernamentales para mirar más por tu economía.

Dar de baja tu vehículo te permite ahorrar a ti los gastos continuos de mantenimiento, el impuesto de circulación, la ITV… y supone un gran ahorro para el planeta a nivel de emisiones, contaminación ambiental y acústica y evitando la explotación de recursos naturales para la elaboración de combustible.

 

¿Estás pensando en dar de baja tu coche? ¿Qué medidas tomas para controlar tu ahorro? Déjanos tus comentarios.

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